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Encuentros institucionales

Los secretarios nacional y autonómico de Escuelas Católicas, José María Alvira y Carlos Ruiz, respectivamente, han mantenido el pasado 21 de marzo una ronda de encuentros institucionales con los máximos responsables políticos de la educación en Andalucía y con los líderes de los principales formaciones políticas con representación en el Parlamento Andaluz para analizar la situación de la enseñanza en la comunidad.

Así, ambos mantuvieron en la sede de la cámara regional una entrevista con la consejera de Educación de la Junta de Andalucía, Sonia Gaya, con quien trataron diversos temas de actualidad y abordaron la situación de la educación concertada en la región. Posteriormente, Alvira y Ruiz fueron recibidos por el presidente del PP en Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, acompañado por su portavoz de Educación, Marifrán Carazo, quienes le mostraron su pesar por la ruptura de las negociaciones en el Congreso de los Diputados sobre el Pacto nacional por la Educación.

Finalmente, los representantes de Escuelas Católicas se reunieron con el portavoz de Ciudadanos en Andalucía, Juan Marín, acompañado del presidente de la Comisión de Educación del Parlamento Andaluz, José Antonio Funes, quienes subrayaron la apuesta de la formación naranja para que los profesores de la concertada hayan cobrado recientemente la paga extra congelada desde 2012.

Miedo al Pacto

En 2015 los españoles decidieron poner fin al bipartidismo y dejar atrás los tradicionales bloques de izquierda y derecha, de PP y PSOE, de permanentes posiciones encontradas y a veces casi irreconciliables. En las elecciones generales de ese año, los ciudadanos favorecieron la entrada con fuerza a nuevas formaciones políticas como Ciudadanos y Podemos. Ese año, las urnas acabaron con la mayoría absoluta del PP de Mariano Rajoy y dieron un mandato a los partidos políticos: "vuelvan a sentarse a negociar y acordar grandes pactos como ya hicieron en la Transición".

Así lo reconocieron y expresaron los propios líderes políticos en esos primeros momentos, en los que pusieron encima de la mesa todo tipo de temas para consensuar, desde la reforma de la propia Constitución (ahí es nada), a la financiación autonómica, el sistema público de pensiones o el Sistema Educativo.

Con esa voluntad, con el empuje de la propia sociedad y con la amenaza de la mayoría de los partidos de derogar la LOMCE, el Congreso de los Diputados creó en diciembre de 2016 una Subcomisión para acordar un Pacto por la Educación.

Después de más de un año de trabajo en la Subcomisión, de más de 80 comparecencias de diversas personas e instituciones, de trabajos y aportaciones, incluso de esperanzas de muchos, los responsables de Escuelas Católicas sentimos que todo ha sido “puro teatro” y nos consideramos utilizados, engañados y menospreciados. “No nos digan que les importa la educación. No nos tomen el pelo. Es lo menos que podemos pedir”, señalaba hace unos días nuestro secretario general, José Mª Alvira.

El motivo aducido por el PSOE de la insuficiente financiación del sistema educativo para abandonar la mesa ha sido una “excusa”, una manera de hacerse notar e, incluso, de forzar posiciones por si en un futuro vuelven a la negociación. Parece una manera de "devolver la moneda" al PP, cuando en el año 2011 éste no quiso firmar un Pacto que parecía cerrado, interpretándose como una negación a un "balón de oxígeno" cuando las encuestas daban vencedor al PP, como así fue. Sobre el resto de partidos políticos, aunque no todos están teniendo la misma manera de actuar, comparten una parte de responsabilidad en cuanto al deseo, la voluntad y la altura de miras para llegar a acuerdos.

Fuera del ámbito de la política, reprochamos la actitud de aquéllos que cuando hablan de Pacto pretenden excluir del mismo a una parte importante de la sociedad, de los que piensan que para mejorar la enseñanza hay que dejar fuera a aquéllos que no piensan

como ellos. Son los que, aunque enarbolen la bandera de la libertad, en el fondo no creen en ella, pretendiendo erigirse en los únicos defensores de la equidad.

En Andalucía, Escuelas Católicas lleva más de cuatro años defendiendo la necesidad de este Pacto por la Educación Nacional, pero también hemos subrayado que esta región, por su peso político y con una población estudiantil no universitaria con cerca de dos millones de alumnos, puede liderar un gran acuerdo educativo de los partidos políticos y el resto de integrantes de la comunidad educativa (sindicatos, patronales, padres, alumnos…) que sea un referente para el resto de España.

ECA, que representa de forma mayoritaria a los colegios concertados de Andalucía (con 400 centros, 225.000 alumnos y 16.000 profesionales), ha mantenido siempre un sincero ofrecimiento, tanto a la Consejería de Educación como al resto de actores del sector, a sentarnos juntos para analizar y mejorar todo aquello que sea necesario, adaptando la educación al mundo actual, que, entre otras cuestiones, nos está demandando un salto de calidad.

Se trata de buscar todo aquello que nos une en lugar de potenciar todo lo que nos separa, superando el enfrentamiento entre enseñanza religiosa o laica, pública o privada. No se dan cuenta de que en la diversidad, fruto del pluralismo democrático, está la riqueza de la sociedad y la libertad de los padres de elegir la educación que quieren para sus hijos.

Escuelas Católicas Andalucía denuncia el divorcio existente entre el diálogo político y el de la calle, que muchas veces nada tienen que ver. Estamos convencidos de que si sentáramos alrededor de una misma mesa a familias de distinta ideología y se les preguntara qué es lo que quieren para la educación de sus hijos, en lo fundamental inmediatamente se pondrían de acuerdo, porque todos los padres y madres quieren para sus hijos e hijas lo mejor: una enseñanza de calidad que sea garantía para afrontar unos estudios superiores o su inserción en el mundo laboral; una enseñanza que posibilite la transmisión de unos valores, como el esfuerzo, la solidaridad, la libertad o el saber comportarse con los demás. Mientras, el debate político, ajeno a la inmensa mayoría de la sociedad, se caracteriza por ser ficticio y estéril. Y lo que es aún más triste, un debate que no sirve para unir y llegar a acuerdos en favor de los niños y jóvenes, sino para sacar provecho propio y rédito partidista.

Escuelas Católicas de Andalucía, desde su demostrada independencia, pide a los partidos que abandonen ese “frentismo”, en busca de su “hueco electoral”, y que apuesten por el bien de los ciudadanos, que demandan diálogo, consenso, cesión y acuerdo, sin miedo a salir juntos en la misma foto. Ese temor parece haberse convertido en el principal freno para avanzar como sociedad, sin darse cuenta de que es lo que reclaman y exigen los andaluces y los españoles.

Carlos Ruiz Fernández

Secretario general de ECA

 

Presentación de la Guía de EC contra el Acoso Escolar

Acabar con tópicos como "son bromas, cosas de chicos" o "en nuestra escuela no hay acoso" y romper la ley del silencio que suele rodear a la violencia en el entorno de las aulas son los principales objetivos de la nueva "Guía para actuar en caso de acoso escolar". Elaborada por Escuelas Católicas (EC) y presentada en el Consejo Escolar del Estado, el nuevo manual quiere ayudar a los responsables de los centros educativos a reaccionar adecuadamente si se presenta una situación de acoso escolar y fomentar un clima colegial que aleje el riesgo.

La guía aborda las situaciones de acoso escolar de una manera integral, desde los ámbitos pedagógico, pastoral, jurídico e incluso de comunicación si hay que hablar con la prensa una vez que se ha producido un caso.

El acto fue inaugurado por el presidente del Consejo Escolar del Estado, Ángel de Miguel, que afirmó que este manual marca "los protocolos necesarios" para hacer frente al acoso escolar y ha destacado la importancia de la prevención. El secretario general de EC, José María Alvira, explicó que "hay una sensibilización mayor en la sociedad y la respuesta contra el acoso escolar debe ser más decidida".

Observar, preguntar y escuchar son tres de las claves para evitar este tipo de violencia. Para ello, "los profesionales de la enseñanza tienen que estar atentos y detectar de manera discreta los casos de acoso o discriminación lo antes posible", según la guía.

El manual distingue entre el acoso escolar y el acoso a través de las redes o "ciberbullying", donde se distinguen cuatro clases: "happyslapping" (traducido como 'bofetada feliz' porque es grabar una torta o un empujón a un compañero), "sexting" (envío de contenidos de tipo sexual), "grooming" (acciones deliberadas por parte de un adulto) y "ciberbaiting" (burlarse de algún defecto o característica física, en este caso de un profesor). Como tercer punto a tener en cuenta está la "discriminación", que consiste en "diferenciar, excluir o tratar a otro alumno como un ser inferior por sus características físicas, ideas o religión.

Asimismo, se especifican indicadores en las supuestas víctimas (ansiedad, tristeza, cambios físicos, retraimiento en el grupo, no participación de actividades en el aula); de los agresores (estética radical, falta de respeto a los derechos de los demás, impaciencia, impulsividad, egocentrismo, ausencia de empatía); y de los centros (pintadas en las instalaciones, incidentes en el entorno del centro). Tutorías con el acosado y el acosador, una vez detectado un caso, es uno de los primeros pasos a dar, donde no debe faltar la presencia de las familias.

El director de Programas de la Fundación ANAR, Benjamín Ballesteros, señaló que hay buenas noticias en cuanto a que las víctimas se sienten más apoyadas, quizá por la mayor sensibilización social o el mayor control en las aulas. Y la inspectora-jefa del Cuerpo Nacional de Policía, Inmaculada Leis, alertó de las consecuencias psicológicas y físicas del acosado y el agresor en su vida adulta.

La guía se presentará próximamente en Andalucía con un acto público que contará con la presencia de destacados ponentes y autoridades. Sin embargo, ya puede ser descargada a través del siguiente enlace: https://www.escuelascatolicas.es/wp-content/uploads/2017/10/GUIA-ACOSO-ESCOLAR.pdf

 

Encuentro institucional con Ciudadanos

El secretario general de ECA, Carlos Ruiz, mantuvo este mes un encuentro institucional con los líderes nacional y regional de Ciudadanos, Albert Rivera y Juan Marín, tras un acto de ambos en Sevilla organizado por la Cadena SER con motivo del 40 aniversario de las movilizaciones de los andaluces el 4 de diciembre de 1977. El representante de ECA tuvo oportunidad de abordar con los líderes de la formación naranja algunos temas de actualidad como el Pacto de Estado de Educación que se está negociando en el Congreso de los Diputados entre los distintos partidos políticos con representación parlamentaria.

El poder de la educación

 

¿Qué tendrá la enseñanza que tanto atrae a los políticos y, en la práctica, qué poca atención le prestan? ¡Cuánto debate ficticio, silenciando la voz de los profesionales y ajeno a la voluntad de los padres! ¡Cuánta palabrería huérfana de contenido! ¡Cuánta demagogia disfrazada de intereses inconfesables! Da la impresión que a veces los responsables de la administración educativa escuchan únicamente a quienes piensan como ellos, con la única intención de oír lo que desean. El miedo al diálogo abierto a todos y la alergia al pluralismo, además de ser manifestaciones de una democracia enferma, es el peor camino para salir del pozo en el que se encuentra la educación, en general, y la andaluza en particular.

Los datos objetivos sobre la realidad educativa de nuestra región, nada optimistas, están ahí y no podemos seguir cayendo en la tentación de justificar lo injustificable. Es verdad, como hemos dicho en otras ocasiones, que el punto de partida de nuestra región no era equiparable al de otras, pero llevamos 35 años de transferencias educativas y habrá que reconocer que algunas cosas, con los mismos medios, se han podido hacer mejor. La autocrítica, que indica madurez y querer mejorar con actitud de cambiar lo que sea necesario, no puede esconderse siempre en laprehistoria democrática. Ciertamente, en estos años se ha logrado de manera sobresaliente el desafío de la inclusión; pero en estos momentos el gran reto de la educación andaluza es el de la calidad, fundamental para el desarrollo de nuestro pueblo. Ella es la mejor herencia que podemos dejar a nuestros niños y jóvenes para que el día de mañana puedan encontrar un puesto de trabajo en un mundo cada vez más exigente y globalizado.

A lo largo de mi trayectoria profesional he sido testigo de grandes promesas educativas, muchas de ellas incumplidas, y con el paso del tiempo uno se vuelve cada vez más escéptico. Si año tras año comenzamos el nuevo curso con los mismos problemas, con las mismas dificultades y con idénticas intranquilidades, hay un momento en que se llega a pensar que nuevamente hemos sido engañados. Cuando después de un enorme esfuerzo, se tiene la sensación de que se ha conseguido una pequeña meta, ubicada en lo alto de una dura cima, y a la vuelta de la esquina (curso siguiente) volvemos al mismo punto de partida, se genera una mezcla de desazón y desconfianza. Es como si el “mito de Sísifo” nos persiguiera eternamente, alentado por aquellos que sienten desprecio, en su sentido más estricto, por la concertada. En esos momentos, ciertamente, cambiaría una bonita palabra (aunque a veces no llega ni a eso) por una buena acción.

Uno tiene la sensación de que a veces hay quien piensa que al sector de la concertada nos están haciendo un favor. Da la impresión de que los padres, profesores, PAS y titulares debiéramos estar agradecidos por poder elegir, aunque con menos derechos; poder trabajar, aunque echando más horas y ganando menos; y poder proponer un Ideario, cada vez con mayores dificultades y medios insuficientes. Es decir, se ha conseguido, de manera más o menos silenciosa y tenaz, que lo que es justo y debiera ser normal, se vea como algo excepcional. De esa manera, si la concertada es algo excepcional, dependiendo de las necesidades de cada momento, cuando las circunstancias cambien, se puede prescindir de ella. En el fondo lo que está en juego es algo mucho más profundo, como es el concepto del derecho de la Libertad y, por consiguiente, el de la Libertad de Enseñanza.

El escepticismo y desconfianza al que la comunidad educativa llega es porque la educación a nivel político está instrumentalizada. Por ejemplo, la falta de acuerdo de un pacto social y político, cuando era ministro el Sr. Gabilondo, no se llegó a firmar no porque no se estuviera de acuerdo, sino porque al PP, en esos momentos, no le interesaba dar un balón de oxígeno al gobierno del PSOE. Recientemente, la acción del PSOE incluyendo, justo un día después de renovarse por otros seis meses el trabajo de la Subcomisión del Congreso sobre el Pacto Educativo, dos proposiciones de Ley sobre temas que deben abordarse en dicha Subcomisión y que atentan contra la libertad de enseñanza, entre las que hay que destacar la vuelta a la subsidiariedad de la enseñanza concertada respecto a la pública, el que la Religión no sea evaluable y la Educación en Valores Cívicos (antigua Educación para la Ciudadanía), es una prueba más de lo que decía sobre escepticismo y desconfianza.

Escuelas Católicas de Andalucía (ECA), al igual que el conjunto de nuestra organización, siempre ha dado pruebas, junto con su independencia respecto a todos los partidos políticos, de diálogo, prudencia, seriedad y buen hacer; pero al mismo tiempo se ha mantenido, y seguirá manteniendo, firme en la defensa de sus legítimos intereses, sobre todo aquellos referentes a las libertades. No obstante, toda paciencia tiene un límite y quizá debamos preguntarnos si, por coherencia con nuestros principios, no ha llegado el momento de hacer, siempre dentro del respeto y la actitud de diálogo, una defensa de las libertades más firme e inequívoca. Puede que la búsqueda, por nuestra parte, de lograr una serenidad y un consenso, haya sido interpretada equívocamente por la administración educativa como conformismo.

Sonia Gaya, que fue nombrada por Susana Díaz el pasado 8 de junio como Consejera de Educación de la Junta de Andalucía, después de casi cuatro meses aún no nos ha recibido, ni tan siquiera nos ha respondido a las dos solicitudes oficiales, realizadas en nombre de ECA (12 de junio y 1 de septiembre). Nos hace pensar que no parece tener mucho interés en mantener una adecuada interlocución con nosotros, que somos la organización mayoritaria de la concertada, con un 70% de la misma y que aglutina a 400 colegios, 225.000 alumnos y 16.000 profesionales. No ha sido el mejor comienzo para una Consejera a la que Susana Díaz ha encargado dar un nuevo impulso al sector en Andalucía, procurando alcanzar un Acuerdo Educativo, como uno de los ejes prioritarios de su actuación.

Llama poderosamente la atención que la propia Presidenta de la Junta, tras su reelección, ha mantenido una ronda de contactos con los líderes de todas las fuerzas políticas en el Parlamento Andaluz, así como con los máximos responsables de la CEA, sindicatos, organizaciones agrarias, rectores de universidades, representantes del tercer sector, y diferentes colectivos sociales e institucionales para abordar la situación política, exponer su posición sobre la financiación de Andalucía y tratar diversos temas de actualidad, porque ha entendido claramente la necesidad de mantener una buena interlocución con los principales agentes de la comunidad, independientemente de las posiciones que mantenga cada uno en función de unos legítimos intereses en defensa de los colectivos a los que representan. Sin embargo, a pesar de que con su gesto parece haber indicado el camino a sus consejeros, en el caso de Sonia Gaya no parece haberse dado por aludida.

Nos gustaría preguntar a la nueva Consejera, cuál es su postura respecto a los conciertos educativos; si es partidaria de la complementariedad o subsidiariedad de redes; en qué consiste el Acuerdo Educativo Andaluz, que con tanta prisa intentó alcanzar el curso pasado la Presidenta de la Junta, y que ahora parece haber caído en el olvido; qué va a hacer para que las dificultades y trabas continuas que tienen nuestros centros, basadas muchas de ellas en la desconfianza de la concertada, se puedan solucionar.

Por nuestra parte, nos gustaría decirle a la Consejera que vamos a defender la libertad de los padres para elegir libremente, dentro de un marco consensuado, el centro que consideren más adecuado para la educación de sus hijos; que apostaremos porque haya una escuela pública gratuita y de calidad, pero también por el derecho a tener unos centros concertados en igualdad de condiciones, sencillamente porque no queremos ser unos privilegiados, pero tampoco vamos a consentir ser menos que nadie.

Le comentaremos directamente, si llega la ocasión, que seguiremos tendiendo puentes e intentando romper algunos prejuicios que surgen del desconocimiento y de posiciones teóricas e ideologizadas que poco tienen que ver con la realidad, esa que se vive día a día en los colegios, públicos y concertados, porque cuando se habla con profesionales de la educación, con independencia del tipo de red en la que imparten su docencia y su ideología, la convergencia sobre las bases sólidas y estructura sobre las que se debe sostener y articular un sistema educativo, es casi absoluta. De igual modo, si se preguntara al resto de la comunidad educativa, particularmente los padres, lo que desean para la educación y formación de sus hijos, la coincidencia es mucho mayor de lo que pensamos e infinitamente distinta y distante a la que trazan los políticos. En otras palabras, la educación cuando no se convierte en un fin, sino que se instrumentaliza en beneficio de intereses ideológicos, nace viciada, divide y distancia en lugar de unir y lo que es aún peor, enfrenta.

El comienzo de la Consejera con nuestra organización no ha sido el esperado; pero aún hay tiempo de rectificar. Escuelas Católicas de Andalucía siempre estará ahí donde se busque el diálogo y el consenso. Puede contar con nosotros.

Carlos Ruiz Fernández

Secretario general de ECA

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