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Presentación de la Guía de EC contra el Acoso Escolar

Acabar con tópicos como "son bromas, cosas de chicos" o "en nuestra escuela no hay acoso" y romper la ley del silencio que suele rodear a la violencia en el entorno de las aulas son los principales objetivos de la nueva "Guía para actuar en caso de acoso escolar". Elaborada por Escuelas Católicas (EC) y presentada en el Consejo Escolar del Estado, el nuevo manual quiere ayudar a los responsables de los centros educativos a reaccionar adecuadamente si se presenta una situación de acoso escolar y fomentar un clima colegial que aleje el riesgo.

La guía aborda las situaciones de acoso escolar de una manera integral, desde los ámbitos pedagógico, pastoral, jurídico e incluso de comunicación si hay que hablar con la prensa una vez que se ha producido un caso.

El acto fue inaugurado por el presidente del Consejo Escolar del Estado, Ángel de Miguel, que afirmó que este manual marca "los protocolos necesarios" para hacer frente al acoso escolar y ha destacado la importancia de la prevención. El secretario general de EC, José María Alvira, explicó que "hay una sensibilización mayor en la sociedad y la respuesta contra el acoso escolar debe ser más decidida".

Observar, preguntar y escuchar son tres de las claves para evitar este tipo de violencia. Para ello, "los profesionales de la enseñanza tienen que estar atentos y detectar de manera discreta los casos de acoso o discriminación lo antes posible", según la guía.

El manual distingue entre el acoso escolar y el acoso a través de las redes o "ciberbullying", donde se distinguen cuatro clases: "happyslapping" (traducido como 'bofetada feliz' porque es grabar una torta o un empujón a un compañero), "sexting" (envío de contenidos de tipo sexual), "grooming" (acciones deliberadas por parte de un adulto) y "ciberbaiting" (burlarse de algún defecto o característica física, en este caso de un profesor). Como tercer punto a tener en cuenta está la "discriminación", que consiste en "diferenciar, excluir o tratar a otro alumno como un ser inferior por sus características físicas, ideas o religión.

Asimismo, se especifican indicadores en las supuestas víctimas (ansiedad, tristeza, cambios físicos, retraimiento en el grupo, no participación de actividades en el aula); de los agresores (estética radical, falta de respeto a los derechos de los demás, impaciencia, impulsividad, egocentrismo, ausencia de empatía); y de los centros (pintadas en las instalaciones, incidentes en el entorno del centro). Tutorías con el acosado y el acosador, una vez detectado un caso, es uno de los primeros pasos a dar, donde no debe faltar la presencia de las familias.

El director de Programas de la Fundación ANAR, Benjamín Ballesteros, señaló que hay buenas noticias en cuanto a que las víctimas se sienten más apoyadas, quizá por la mayor sensibilización social o el mayor control en las aulas. Y la inspectora-jefa del Cuerpo Nacional de Policía, Inmaculada Leis, alertó de las consecuencias psicológicas y físicas del acosado y el agresor en su vida adulta.

La guía se presentará próximamente en Andalucía con un acto público que contará con la presencia de destacados ponentes y autoridades. Sin embargo, ya puede ser descargada a través del siguiente enlace: https://www.escuelascatolicas.es/wp-content/uploads/2017/10/GUIA-ACOSO-ESCOLAR.pdf

 

Encuentro institucional con Ciudadanos

El secretario general de ECA, Carlos Ruiz, mantuvo este mes un encuentro institucional con los líderes nacional y regional de Ciudadanos, Albert Rivera y Juan Marín, tras un acto de ambos en Sevilla organizado por la Cadena SER con motivo del 40 aniversario de las movilizaciones de los andaluces el 4 de diciembre de 1977. El representante de ECA tuvo oportunidad de abordar con los líderes de la formación naranja algunos temas de actualidad como el Pacto de Estado de Educación que se está negociando en el Congreso de los Diputados entre los distintos partidos políticos con representación parlamentaria.

El poder de la educación

 

¿Qué tendrá la enseñanza que tanto atrae a los políticos y, en la práctica, qué poca atención le prestan? ¡Cuánto debate ficticio, silenciando la voz de los profesionales y ajeno a la voluntad de los padres! ¡Cuánta palabrería huérfana de contenido! ¡Cuánta demagogia disfrazada de intereses inconfesables! Da la impresión que a veces los responsables de la administración educativa escuchan únicamente a quienes piensan como ellos, con la única intención de oír lo que desean. El miedo al diálogo abierto a todos y la alergia al pluralismo, además de ser manifestaciones de una democracia enferma, es el peor camino para salir del pozo en el que se encuentra la educación, en general, y la andaluza en particular.

Los datos objetivos sobre la realidad educativa de nuestra región, nada optimistas, están ahí y no podemos seguir cayendo en la tentación de justificar lo injustificable. Es verdad, como hemos dicho en otras ocasiones, que el punto de partida de nuestra región no era equiparable al de otras, pero llevamos 35 años de transferencias educativas y habrá que reconocer que algunas cosas, con los mismos medios, se han podido hacer mejor. La autocrítica, que indica madurez y querer mejorar con actitud de cambiar lo que sea necesario, no puede esconderse siempre en laprehistoria democrática. Ciertamente, en estos años se ha logrado de manera sobresaliente el desafío de la inclusión; pero en estos momentos el gran reto de la educación andaluza es el de la calidad, fundamental para el desarrollo de nuestro pueblo. Ella es la mejor herencia que podemos dejar a nuestros niños y jóvenes para que el día de mañana puedan encontrar un puesto de trabajo en un mundo cada vez más exigente y globalizado.

A lo largo de mi trayectoria profesional he sido testigo de grandes promesas educativas, muchas de ellas incumplidas, y con el paso del tiempo uno se vuelve cada vez más escéptico. Si año tras año comenzamos el nuevo curso con los mismos problemas, con las mismas dificultades y con idénticas intranquilidades, hay un momento en que se llega a pensar que nuevamente hemos sido engañados. Cuando después de un enorme esfuerzo, se tiene la sensación de que se ha conseguido una pequeña meta, ubicada en lo alto de una dura cima, y a la vuelta de la esquina (curso siguiente) volvemos al mismo punto de partida, se genera una mezcla de desazón y desconfianza. Es como si el “mito de Sísifo” nos persiguiera eternamente, alentado por aquellos que sienten desprecio, en su sentido más estricto, por la concertada. En esos momentos, ciertamente, cambiaría una bonita palabra (aunque a veces no llega ni a eso) por una buena acción.

Uno tiene la sensación de que a veces hay quien piensa que al sector de la concertada nos están haciendo un favor. Da la impresión de que los padres, profesores, PAS y titulares debiéramos estar agradecidos por poder elegir, aunque con menos derechos; poder trabajar, aunque echando más horas y ganando menos; y poder proponer un Ideario, cada vez con mayores dificultades y medios insuficientes. Es decir, se ha conseguido, de manera más o menos silenciosa y tenaz, que lo que es justo y debiera ser normal, se vea como algo excepcional. De esa manera, si la concertada es algo excepcional, dependiendo de las necesidades de cada momento, cuando las circunstancias cambien, se puede prescindir de ella. En el fondo lo que está en juego es algo mucho más profundo, como es el concepto del derecho de la Libertad y, por consiguiente, el de la Libertad de Enseñanza.

El escepticismo y desconfianza al que la comunidad educativa llega es porque la educación a nivel político está instrumentalizada. Por ejemplo, la falta de acuerdo de un pacto social y político, cuando era ministro el Sr. Gabilondo, no se llegó a firmar no porque no se estuviera de acuerdo, sino porque al PP, en esos momentos, no le interesaba dar un balón de oxígeno al gobierno del PSOE. Recientemente, la acción del PSOE incluyendo, justo un día después de renovarse por otros seis meses el trabajo de la Subcomisión del Congreso sobre el Pacto Educativo, dos proposiciones de Ley sobre temas que deben abordarse en dicha Subcomisión y que atentan contra la libertad de enseñanza, entre las que hay que destacar la vuelta a la subsidiariedad de la enseñanza concertada respecto a la pública, el que la Religión no sea evaluable y la Educación en Valores Cívicos (antigua Educación para la Ciudadanía), es una prueba más de lo que decía sobre escepticismo y desconfianza.

Escuelas Católicas de Andalucía (ECA), al igual que el conjunto de nuestra organización, siempre ha dado pruebas, junto con su independencia respecto a todos los partidos políticos, de diálogo, prudencia, seriedad y buen hacer; pero al mismo tiempo se ha mantenido, y seguirá manteniendo, firme en la defensa de sus legítimos intereses, sobre todo aquellos referentes a las libertades. No obstante, toda paciencia tiene un límite y quizá debamos preguntarnos si, por coherencia con nuestros principios, no ha llegado el momento de hacer, siempre dentro del respeto y la actitud de diálogo, una defensa de las libertades más firme e inequívoca. Puede que la búsqueda, por nuestra parte, de lograr una serenidad y un consenso, haya sido interpretada equívocamente por la administración educativa como conformismo.

Sonia Gaya, que fue nombrada por Susana Díaz el pasado 8 de junio como Consejera de Educación de la Junta de Andalucía, después de casi cuatro meses aún no nos ha recibido, ni tan siquiera nos ha respondido a las dos solicitudes oficiales, realizadas en nombre de ECA (12 de junio y 1 de septiembre). Nos hace pensar que no parece tener mucho interés en mantener una adecuada interlocución con nosotros, que somos la organización mayoritaria de la concertada, con un 70% de la misma y que aglutina a 400 colegios, 225.000 alumnos y 16.000 profesionales. No ha sido el mejor comienzo para una Consejera a la que Susana Díaz ha encargado dar un nuevo impulso al sector en Andalucía, procurando alcanzar un Acuerdo Educativo, como uno de los ejes prioritarios de su actuación.

Llama poderosamente la atención que la propia Presidenta de la Junta, tras su reelección, ha mantenido una ronda de contactos con los líderes de todas las fuerzas políticas en el Parlamento Andaluz, así como con los máximos responsables de la CEA, sindicatos, organizaciones agrarias, rectores de universidades, representantes del tercer sector, y diferentes colectivos sociales e institucionales para abordar la situación política, exponer su posición sobre la financiación de Andalucía y tratar diversos temas de actualidad, porque ha entendido claramente la necesidad de mantener una buena interlocución con los principales agentes de la comunidad, independientemente de las posiciones que mantenga cada uno en función de unos legítimos intereses en defensa de los colectivos a los que representan. Sin embargo, a pesar de que con su gesto parece haber indicado el camino a sus consejeros, en el caso de Sonia Gaya no parece haberse dado por aludida.

Nos gustaría preguntar a la nueva Consejera, cuál es su postura respecto a los conciertos educativos; si es partidaria de la complementariedad o subsidiariedad de redes; en qué consiste el Acuerdo Educativo Andaluz, que con tanta prisa intentó alcanzar el curso pasado la Presidenta de la Junta, y que ahora parece haber caído en el olvido; qué va a hacer para que las dificultades y trabas continuas que tienen nuestros centros, basadas muchas de ellas en la desconfianza de la concertada, se puedan solucionar.

Por nuestra parte, nos gustaría decirle a la Consejera que vamos a defender la libertad de los padres para elegir libremente, dentro de un marco consensuado, el centro que consideren más adecuado para la educación de sus hijos; que apostaremos porque haya una escuela pública gratuita y de calidad, pero también por el derecho a tener unos centros concertados en igualdad de condiciones, sencillamente porque no queremos ser unos privilegiados, pero tampoco vamos a consentir ser menos que nadie.

Le comentaremos directamente, si llega la ocasión, que seguiremos tendiendo puentes e intentando romper algunos prejuicios que surgen del desconocimiento y de posiciones teóricas e ideologizadas que poco tienen que ver con la realidad, esa que se vive día a día en los colegios, públicos y concertados, porque cuando se habla con profesionales de la educación, con independencia del tipo de red en la que imparten su docencia y su ideología, la convergencia sobre las bases sólidas y estructura sobre las que se debe sostener y articular un sistema educativo, es casi absoluta. De igual modo, si se preguntara al resto de la comunidad educativa, particularmente los padres, lo que desean para la educación y formación de sus hijos, la coincidencia es mucho mayor de lo que pensamos e infinitamente distinta y distante a la que trazan los políticos. En otras palabras, la educación cuando no se convierte en un fin, sino que se instrumentaliza en beneficio de intereses ideológicos, nace viciada, divide y distancia en lugar de unir y lo que es aún peor, enfrenta.

El comienzo de la Consejera con nuestra organización no ha sido el esperado; pero aún hay tiempo de rectificar. Escuelas Católicas de Andalucía siempre estará ahí donde se busque el diálogo y el consenso. Puede contar con nosotros.

Carlos Ruiz Fernández

Secretario general de ECA

Carta a la nueva consejera

Dª Sonia Gaya Sánchez, Consejera de Educación de la Junta de Andalucía

 

Estimada Consejera:

El pasado 8 de junio fue nombrada para ser la máxime responsable de la Educación en nuestra región, sustituyendo a Adelaida de la Calle.

La conozco poco, únicamente de algunos encuentros puntuales, pero la impresión que he podido sacar ellos ha sido positiva. Además, las referencias que tengo de terceros apuntan en la misma dirección. Me dicen que es inteligente, tenaz, discreta, que sabe escuchar y siempre procura el consenso. Si es así, que no lo dudo, tiene ganado mucho terreno.

Como bien sabe, Escuelas Católicas de Andalucía (ECA), es la organización mayoritaria de la concertada, con una representatividad del 70% de la misma en nuestra región. En Andalucía tenemos 400 centros, la mayoría de ellos centenarios y referentes en el sector educativo, en los que trabajan 16.000 profesionales y estudian 225.000 alumnos. El aval con el que nos presentamos ante la sociedad, además de la calidad educativa, es nuestro compromiso con los más desfavorecidos y los valores humanos y cristianos que procuramos trasmitir; y la independencia, particularmente con respecto a los grupos políticos, de la que hemos hecho siempre gala, sencillamente porque, lo que por encima de todo nos importa, es querer lo mejor para todos los alumnos, con independencia del centro en que estudien.

Esa independencia, que a veces tantos quebraderos de cabeza nos ha traído, es la que, al mismo tiempo, nos ha dado credibilidad y seriedad ante la sociedad, las familias que nos demandan y las administraciones educativas. Desde este contexto, y con la única intención de querer lo mejor para la educación en Andalucía, es desde el que, respetuosa y modestamente, quiero dirigirme a usted para compartir algunos retos importantes que creo debería afrontar.

 

1. Serenar el ambiente educativo

Sra. Consejera, sabe que tiene una tarea muy difícil, porque la educación en nuestra región, al igual que en nuestro país, se vive, en algunos ámbitos, con excesiva pasión. Por ello es clave que procure, con un equipo dialogante, serenar el ambiente, crispado últimamente.

Hemos cometido el error de hacer de la educación un debate de políticos, entre pública y concertada, que es ficticio y que muy poco tiene que ver con la realidad. Ese tipo de debate, alimentado por intereses partidistas, no es el que interesa fundamentalmente a la sociedad, particularmente los padres. Éstos lo que quieren, con independencia de su perfil ideológico y respectivas creencias, es que sus hijos tengan una buena formación, que se les trasmitan unos valores y que adquieran una

“disciplina” (esfuerzo) que les sirva de base para conseguir sus metas. Este es precisamente el gran debate que hay que afrontar y no distraernos con lo que nos divide y separa, en lugar de lo que nos une.

Sra. Consejera, nos gustaría que dirigiera su mirada a los padres y madres de los alumnos. Escúchelos detenidamente, pues son ellos los que tienen el derecho a elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos, recogido en el artículo 27 de la Constitución Española. La demanda de las familias, basada en la opción por un Proyecto Educativo determinado, debe ser respetada y tenida en cuenta, dentro de un marco previamente consensuado.

 

2. Calidad educativa

En Andalucía se ha hecho un gran esfuerzo en el terreno educativo, máxime cuando el punto de partida no era el mismo que el del conjunto de comunidades autónomas. No obstante, habrá que admitir también que algunas cosas se han podido hacer mejor y no siempre por falta de recursos suficientes. También estaremos de acuerdo en que se ha ganado satisfactoriamente la batalla de la inclusión; pero si queremos crecer hay que bajar el porcentaje del fracaso escolar y aspirar a una enseñanza de mayor calidad.

Sra. Consejera, debemos ser más autocríticos y valientes. Habrá que procurar seguir mejorando aquello que se hace bien; pero también habrá que ser decididos en corregir lo que debemos perfeccionar. No seamos sectarios ni endogámicos y por el bien de nuestros niños y jóvenes, cambiemos lo que sea necesario cambiar. Si un centro no tiene demanda, pudiendo tenerla, habrá que preguntarse cuál o cuáles son los motivos y qué es lo que está fallando; si los resultados académicos, teniendo en cuenta las circunstancias, no son los deseables, habrá que reflexionar y cuestionarse lo que hacemos y cómo lo hacemos. Cuando los resultados son negativos no podemos atrincherarnos en falsas cuestiones ideológicas para esconder la realidad de nuestro fracaso mediante argumentos injustificables. Este es el debate que la sociedad y los padres de nuestros alumnos esperan de nosotros.

No tema hacer un estudio sereno y profundo sobre los resultados que los distintos estudios, en el ámbito nacional e internacional, arrojan en nuestra región, en el que participe el conjunto de la comunidad educativa, no sólo aquellos que piensan de la misma forma, y pongamos los medios necesarios para irnos superando.

Le hago el mismo ruego que a su antecesora, no permita que la bajada de natalidad y la vuelta de inmigrantes a sus países de origen se conviertan en excusa para cerrar unidades, públicas o concertadas. Dicha realidad debe convertirse en una oportunidad para que se invierta, de manera equilibrada y equitativa, más y mejor, con el único fin de que la educación andaluza ocupe el lugar que le corresponde.

 

3. Mayor coordinación entre Consejería y Delegaciones Territoriales Provinciales y entre los propios departamentos de la Consejería.

Evidentemente, atendiendo a su singularidad, hay que respetar y apoyar la autonomía de cada una de las provincias andaluzas. No obstante, en materias propias de la Consejería o que estén subordinadas a la misma, las provincias no pueden actuar a su libre albedrío. Las normas que afectan a los centros y sus alumnos deben ser las mismas en todas las provincias. Así mismo, créame que no le hablo de memoria, la aplicación de los criterios no puede depender del profesional de turno, sobre todo cuando, en ocasiones, se invade la autonomía pedagógica y organizativa de los centros.

 

4. Complementariedad de redes

Sra. Consejera, usted sabe que ECA siempre ha rehuido la confrontación entre pública y concertada, apostando por un equilibrio entre ambas redes. Por ello, para una mayor y mejor estabilidad en el sistema educativo andaluz habría que mantener ese equilibrio, acuñado en nuestra región (con un 80/20 de pública y concertada respectivamente), introduciendo los mecanismos necesarios que velen para que dicho porcentaje se siga manteniendo.

Nuestra postura, en todo momento, ha sido la de luchar para que exista una red pública fuerte y que funcione bien; pero al mismo tiempo demandamos una red concertada, en igualdad de condiciones, que pueda dar respuesta a las necesidades de una sociedad democrática y, por consiguiente, plural.

Por consiguiente, no podemos prescindir de los conciertos educativos y que tanto han contribuido en la mejora de la educación española, en general, y la andaluza, en particular. Los conciertos, además de favorecer la escolarización en todas las etapas y promover la igualdad de oportunidades, son el único instrumento que las familias más desfavorecidas tienen para ejercer la libertad de elección de centro. No obstante, habrá que seguir trabajando para que los profesionales y alumnos de ambas redes gocen de los mismos derechos. Sólo así, junto con una financiación adecuada de los conciertos, podremos hablar de libertad e igualdad de oportunidades.

 

5. Pacto Educativo

Sra. Consejera, desde hace casi cinco años, cuando nadie hablaba del Pacto Educativo, fuimos pioneros en reclamarlo. Solicitábamos, entonces, un acuerdo educativo en nuestra región. Decíamos, que se trataba de adaptar dicho acuerdo a las nuevas circunstancias, teniendo como referencia la LEA (Ley Educativa Andaluza) porque además, Andalucía tiene entidad suficiente como para ser pionera y referente. Nos alegramos de que, poco a poco, otras organizaciones se fueran sumando. Más aún, cuando la propia Consejería, desde hace unos meses, por encargo de la propia presidenta de la Junta lo haya tomada como una de sus preferencias.

Mi organización, desde siempre, ha apostado por llegar a un acuerdo entre toda la comunidad educativa porque entiende que la Educación necesita un marco que le dé la estabilidad necesaria y que escape de los vaivenes de los distintos gobiernos.

Junto con la ilusión de poder llegar a un acuerdo educativo en Andalucía, tengo dudas de que la actitud intransigente e intolerante de algunos pueda truncarlo. Para hablar de Acuerdo Educativo Andaluz, primero habrá que saber hacia dónde queremos ir y además hace falta ser generosos para saber ceder, lógicamente en aquello que se puede, por el bien del conjunto.

Por otra parte, este gran acuerdo por la Educación en Andalucía, como decía nuestro secretario general nacional, José María Alvira, no puede limitarse a cuestiones del ámbito pedagógico, idiomas o de las TIC. Todo ello es importante, pero no son los que provocan los grandes desacuerdos. Dejar al margen algunas cuestiones de fondo es engañarse y, antes o después, volverán a surgir los problemas y las faltas de entendimiento.

Si conseguimos ese acuerdo, no le quepa la menor duda de que además de ser referente para otras comunidades autónomas, puede servir para impulsar el gran pacto social y político, que corresponde al estado.

En este tema es mucho lo que se juega usted y nos jugamos todos, pero es algo que nuestros niños y jóvenes merecen. Cuente con nosotros para aportar lo que podamos en beneficio de la educación andaluza. ¡Mucha suerte!

Reciba un saludo afectuoso,

Carlos Ruiz Fernández

Secretario general de Escuelas Católicas de Andalucía (ECA)

Bases para un Pacto por la Educación

Escuelas Católicas de Andaucía lleva más de tres años defendiendo la necesidad de un Pacto por la Educación. Antes incluso de que se aprobara la Lomce, el secretario general de ECA, Carlos Ruiz, realizó ruedas de prensa en todas las provincias andaluzas lanzando esa idea. Como ejemplo, podemos ver este artículo publicado en el Diario de Cádiz en marzo de 2014 (http://www.diariodejerez.es/jerez/escuelas-catolicas-reclaman-pacto-educacion_0_788321312.html). Ahora, ECA da un paso más y presenta un documento que puede servir de base para ese pacto y en el que se recogen las princincipales ideas y propuestas de nuestros centros y titulares. Un documento para la reflexión que invita al diálogo y al consenso:

 

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