La elevada demanda y los resultados de las evaluaciones demuestran la aceptación de los programas en inglés. Uno de los temores es que se incremente la desigualdad educativa.

No un éxito rotundo, pero sí un triunfo con matices. Ésta puede ser la evaluación de los programas de bilingüismo escolar que se han ido implantando en toda España desde hace ya más de una década. El vaso medio lleno es que los niños españoles saben mucho más inglés que las generaciones anteriores. El vaso medio vacío es que muchos de los padres y profesores de esos niños creen que, al dar ciertas asignaturas en inglés, los conocimientos que adquieren sus hijos son menores o que se está segregando por nivel a los alumnos.

¿Qué dicen las pruebas? Según las de la Comunidad de Madrid, pionera en potenciar los centros bilingües, no hay diferencias o, si existen, TIMSS, PISA y la Selectividad apuntan a que lo hacen mejor los alumnos que han estudiado algunas asignaturas en inglés. ¿Y la investigación académica? El bilingüismo tiene un coste en términos de adquisición de conocimiento, sobre todo en las familias con menos recursos y formación. El éxito del programa lo mide la demanda.

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